He querido dedicar este blog con mucho cariño y respeto a los progenitores, y/o tutores, que desean aprender cada día a ser mejores en el oficio de educador de su prole.
Soy de las personas que buscan crecer interiormente, aprender cada día algo más y ayudar a los demás en lo que pueda, por eso estoy aquí compartiendo experiencias, reflexiones y tiempo con todo el que lo desee.
Este blog nace de las necesidades creadas dentro de mi núcleo familiar con la llegada de mis hijos. Para ser exacta, con mi hijo mayor cuando tenía tres años.
Antes de su nacimiento y, como persona curiosa que me considero, me leí casi todos los libros que pasaban por mis manos sobre las fases de crecimiento de los niños, formas diferentes de educarles, de enseñarles a dormir, de comer, métodos de estimulación temprana, psicología infantil, etc. Creí que estaba preparada para hacerlo bien y ser buena madre..., pero lo que jamás imaginé es que escucharía de mi hijo, ese niño tan buscado y deseado, mi amor, mi tesoro, aquella frase lapidaria mientras bajaba la escalera para obedecer un mandato "Mamá, estás siempre enfadada". En aquel momento sentí que ese alma, del que tantas veces había oído hablar pero nunca encontré, se me partió. Una vez más en mi vida me encontraba en un cruce de caminos y sólo tenía dos opciones: seguir comportándome como hasta entonces o reaccionar y comenzar a buscar la solución a ese gran desafío planteado por un niño de apenas tres años.
Ese fue el comienzo de mi intensa búsqueda e investigación por los cientos de libros, cursos, y alternativas varias hasta encontrar por donde empezar. Tenía claro que todo lo que debía hacer eran cambios interiores y que no tenía mucho tiempo que perder porque había un ser maravilloso que esperaba paciente a mi lado. Me puse manos a la obra..., y poco a poco le fui dando forma y vida a esta maravillosa historia que comienza hoy, aquí y ahora.
Gracias hijo por elegirme, despertarme y salvarme de la oscuridad. Te adoro
No hay comentarios:
Publicar un comentario