He querido dedicar este blog con mucho cariño y respeto a los progenitores, y/o tutores, que desean aprender cada día a ser mejores en el oficio de educador de su prole.
Soy de las personas que buscan crecer interiormente, aprender cada día algo más y ayudar a los demás en lo que pueda, por eso estoy aquí compartiendo experiencias, reflexiones y tiempo con todo el que lo desee.
Este blog nace de las necesidades creadas dentro de mi núcleo familiar con la llegada de mis hijos. Para ser exacta, con mi hijo mayor cuando tenía tres años.
Antes de su nacimiento y, como persona curiosa que me considero, me leí casi todos los libros que pasaban por mis manos sobre las fases de crecimiento de los niños, formas diferentes de educarles, de enseñarles a dormir, de comer, métodos de estimulación temprana, psicología infantil, etc. Creí que estaba preparada para hacerlo bien y ser buena madre..., pero lo que jamás imaginé es que escucharía de mi hijo, ese niño tan buscado y deseado, mi amor, mi tesoro, aquella frase lapidaria mientras bajaba la escalera para obedecer un mandato "Mamá, estás siempre enfadada". En aquel momento sentí que ese alma, del que tantas veces había oído hablar pero nunca encontré, se me partió. Una vez más en mi vida me encontraba en un cruce de caminos y sólo tenía dos opciones: seguir comportándome como hasta entonces o reaccionar y comenzar a buscar la solución a ese gran desafío planteado por un niño de apenas tres años.
Ese fue el comienzo de mi intensa búsqueda e investigación por los cientos de libros, cursos, y alternativas varias hasta encontrar por donde empezar. Tenía claro que todo lo que debía hacer eran cambios interiores y que no tenía mucho tiempo que perder porque había un ser maravilloso que esperaba paciente a mi lado. Me puse manos a la obra..., y poco a poco le fui dando forma y vida a esta maravillosa historia que comienza hoy, aquí y ahora.
Gracias hijo por elegirme, despertarme y salvarme de la oscuridad. Te adoro
Espacio para compartir con progenitores o tutores que desean aprender a SER cada día mejores en el difícil oficio de la Educación de nuestros pequeños.
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martes, 24 de febrero de 2015
miércoles, 18 de febrero de 2015
Mamá mi hermana me ha dicho....
Hoy la reflexión la hago a partir de la frase que mis hijos de forma habitual me repiten...mamá mi hermana/o me ha dicho o ha hecho...
Al comienzo de mi etapa de madre daba mucha importancia a lo que ocurría entre mis hijos o sus amigos y mediaba entre las partes .
Como adulto escuchaba las quejas e intervenía en la conversación de los niños aconsejando a las dos partes.
Con el tiempo y la experiencia me di cuenta de que estaba perjudicando a ambos porque al escuchar las quejas y actuar como mediador estaba:
- fortaleciendo su baja autoestima
- fomentando la dependencia
- diferenciándoles
- anulando su imaginación y creatividad para buscar soluciones
- no permitiéndole equivocarse para poder aprender
- incitándoles a ver lo negativo en todo y en todos de forma habitual
Resumiendo, no dejándoles crecer como personas...
Total que me estaba equivocando con mayúsculas así que puse rumbo al norte y comencé a:
- no prestar atención ni intervenir en sus diferencias
- acostumbrarles a buscar y encontrar las cosas buenas en las personas y situaciones
- cuando preguntan, responderles con otra pregunta ¿Qué se te ocurre para resolverlo?
- cuando solicitan información les respondo con frases del tipo: tu eres un ser brillante y muy inteligente así que estoy segura de que encontrarás la solución
- jamás hago acto de presencia durante el conflicto, (a veces mordiéndome las uñas, lo reconozco)
- les inculqué la conciencia de "recogemos lo que sembramos", así que les pregunto ¿Qué hiciste tu a tu hermana para hacerle sentir así?
- les felicito cuando han encontrado la solución y les recuerdo que deben sentirse muy orgullosos de ellos mismos
- no les presto atención cuando hay enfado porque todos perdemos la paciencia en algún momento
- les explico lo que es la empatía reforzándoles la prioridad sobre ellos mismos y su intuición
- y les enseño que los problemas son sólo desafíos que están para enseñarnos algo que no sabemos
Y así día tras día y con infinita paciencia y amor porque están formándose, creciendo y aprendiendo, ganamos experiencia vital.
No puedo pretender que con 5 y 7 años lo sepan todo y lo hagan a la primera y para ello debo mantenerme al margen para no contaminarles con mis "automatismos" y dejarles SER.
Una vez más ellos son mis grandes maestros.
GRACIAS hijos
Al comienzo de mi etapa de madre daba mucha importancia a lo que ocurría entre mis hijos o sus amigos y mediaba entre las partes .
Como adulto escuchaba las quejas e intervenía en la conversación de los niños aconsejando a las dos partes.
Con el tiempo y la experiencia me di cuenta de que estaba perjudicando a ambos porque al escuchar las quejas y actuar como mediador estaba:
- fortaleciendo su baja autoestima
- fomentando la dependencia
- diferenciándoles
- anulando su imaginación y creatividad para buscar soluciones
- no permitiéndole equivocarse para poder aprender
- incitándoles a ver lo negativo en todo y en todos de forma habitual
Resumiendo, no dejándoles crecer como personas...
Total que me estaba equivocando con mayúsculas así que puse rumbo al norte y comencé a:
- no prestar atención ni intervenir en sus diferencias
- acostumbrarles a buscar y encontrar las cosas buenas en las personas y situaciones
- cuando preguntan, responderles con otra pregunta ¿Qué se te ocurre para resolverlo?
- cuando solicitan información les respondo con frases del tipo: tu eres un ser brillante y muy inteligente así que estoy segura de que encontrarás la solución
- jamás hago acto de presencia durante el conflicto, (a veces mordiéndome las uñas, lo reconozco)
- les inculqué la conciencia de "recogemos lo que sembramos", así que les pregunto ¿Qué hiciste tu a tu hermana para hacerle sentir así?
- les felicito cuando han encontrado la solución y les recuerdo que deben sentirse muy orgullosos de ellos mismos
- no les presto atención cuando hay enfado porque todos perdemos la paciencia en algún momento
- les explico lo que es la empatía reforzándoles la prioridad sobre ellos mismos y su intuición
- y les enseño que los problemas son sólo desafíos que están para enseñarnos algo que no sabemos
Y así día tras día y con infinita paciencia y amor porque están formándose, creciendo y aprendiendo, ganamos experiencia vital.
No puedo pretender que con 5 y 7 años lo sepan todo y lo hagan a la primera y para ello debo mantenerme al margen para no contaminarles con mis "automatismos" y dejarles SER.
Una vez más ellos son mis grandes maestros.
GRACIAS hijos
lunes, 9 de febrero de 2015
Mamá ¿por qué siempre mandas tú?
Sobre la pregunta que mis hijos me hicieron en diferentes momentos de sus cortas vidas, 5 y 7 años ¿Por qué mandas tu siempre mamá?, os voy a contar como entendí que no debía mandar tanto y debía aprender más.
Al principio di por hecho que quien ostentaba la autoridad o el liderazgo para mandar sobre mis hijos y lograr que obedecieran, era yo; el tiempo y la experiencia me demostraron que hay mejores maneras de ejercer de madre/padre, muchos matices,
mucho que meditar y muchos puntos de vista al respecto.
Para poneros en antecedentes os contaré que yo me eduqué en una familia en la que la autoridad era inquebrantable y por supuesto no existía ningún tipo de diálogo, explicación o negociación, todo terminaba con un lapidario "mientras vivas bajo mi techo...bla, bla, bla". Era un planteamiento lógico desde el punto de vista de la educación recibida por mis padres y la poca información y formación de los mismos. Lo hicieron como sabían y yo se lo agradezco, de lo contrario no estaría planteándome lo que quiero hacer sin haber conocido lo que no quiero hacer.
A diferencia de aquella época, actualmente nos bombardean con información a través de diferentes y numerosísimos medios de comunicación, cursos, charlas, libros, etc., ¡vamos que ahora no tenemos excusa!
En mi caso diré que he echado en falta tener la opción de estudiar la carrera para ser padre o madre, o sea, algo así como: Graduado en Educación Familiar, o en Formación Familiar, por supuesto con un Prácticum de dos años como mínimo. ¡A mi me habría ayudado bastante!
Para suplir la carencia de conocimientos y en la búsqueda de respuestas a todos los desafíos estudié Educación Social e hice varios cursos de especialización en Psicología, además de haber leído unos doscientos y pico libros de diferentes épocas, autores y corrientes, ¡y sigo... y sigo...!.
Pero el mayor desafío estaba por llegar..., ser madre.
¡Ahh entonces si que me entraron ganas de correr! Quería aprender a ser mejor persona porque era consciente de que cada minuto que pasaba era una oportunidad perdida para siempre y que cada cosa que yo hiciese o dijese sería imitada irremediablemente. Me sentí muy responsable de guiar "la manada".
Al principio educaba desde la experiencia vivida y de los esquemas mentales aprendidos..., pero no funcionó como yo pensaba. Pasados unos años fui consciente de mi error gracias a mi hijo mayor que me alertó con una frase y me dejó paralizada. Fue como una bofetada sin mano y la verdad es que puso mi mente a trabajar a destajo. Nunca podré agradecérselo lo suficiente....
Comencé a practicar con mis hijos la observación, la escucha activa, la calma, la paciencia, la humildad, el sentido común; aunque no sea el más común de los sentidos y sobre todo la consciencia con cada movimiento.
Descubrí que mis maestros eran ellos y yo me convertí en su mejor alumna. Me demostraron que yo al igual que ellos podía:
vivir el presente, quitar importancia a todo, no preocuparme del factor tiempo, expresar en cada momento mi estado de ánimo, ser sincera, sensible, espontánea, no tener prejuicios ni perjuicios, adaptarme con suma facilidad a los cambios, exteriorizar sentimientos y emociones, tener la capacidad de recuperación instantánea, no practicar el rencor, tener autoestima, cantar sin sentir lo que es el ridículo, ser constante hasta lograr el objetivo, no tener miedo, aprender a decir si y no y sobre todo a sonreír siempre.
Y yo pregunto ¿Qué forma de ver la vida es mas sana, la de los adultos o la de los niños? Creo que solo hay que mirar a nuestro alrededor.
Personalmente entendí que en mi relación con ellos debía hacer un intercambio dejando intacta su esencia y aportando cosas nuevas para su desarrollo en la vida familiar y social, pero siempre escuchando y confiando.
Mantener el equilibrio es complicado porque hay que trabajar día a día e improvisar sobre la marcha y tanta concentración te hace sentir fatigado y a veces perdido. Pero os diré que con la práctica esa sensación desaparece.
En el trabajo con mis hijos me centré en sus demandas: seguridad, límites, empatía, paciencia, generosidad, diálogo, tiempo con ellos, juegos, trabajo en equipo, guía y sobre todo amor muchísimo amor.
Cada día de mi vida sigo trabajando interiormente para desaprender automatismos y aprender todo lo que ellos me enseñan y sinceramente me siento cada día mejor. He dedicado un espacio en mi mente llamado "inolvidable" para traer al presente el espíritu de la niña que llevo dentro y así poder conectar mejor con ellos y con el resto del mundo. De esta forma me estoy convirtiendo en la persona que deseo ser, en la "Madre perfecta" palabras textuales de ellos y en la ganadora de esos besos y abrazos que cada día me regalan de forma espontánea. Esas manifestaciones hacia mi persona me dan la pista de por donde tengo que seguir trabajando. Sé que es un reto, el mayor de mi vida pero nada me merece la pena más que éste.
Gracias mis ángeles.
Nunca es tarde si...
Que tengáis un gran lunes familias.
Al principio di por hecho que quien ostentaba la autoridad o el liderazgo para mandar sobre mis hijos y lograr que obedecieran, era yo; el tiempo y la experiencia me demostraron que hay mejores maneras de ejercer de madre/padre, muchos matices,
mucho que meditar y muchos puntos de vista al respecto.
Para poneros en antecedentes os contaré que yo me eduqué en una familia en la que la autoridad era inquebrantable y por supuesto no existía ningún tipo de diálogo, explicación o negociación, todo terminaba con un lapidario "mientras vivas bajo mi techo...bla, bla, bla". Era un planteamiento lógico desde el punto de vista de la educación recibida por mis padres y la poca información y formación de los mismos. Lo hicieron como sabían y yo se lo agradezco, de lo contrario no estaría planteándome lo que quiero hacer sin haber conocido lo que no quiero hacer.
A diferencia de aquella época, actualmente nos bombardean con información a través de diferentes y numerosísimos medios de comunicación, cursos, charlas, libros, etc., ¡vamos que ahora no tenemos excusa!
En mi caso diré que he echado en falta tener la opción de estudiar la carrera para ser padre o madre, o sea, algo así como: Graduado en Educación Familiar, o en Formación Familiar, por supuesto con un Prácticum de dos años como mínimo. ¡A mi me habría ayudado bastante!
Para suplir la carencia de conocimientos y en la búsqueda de respuestas a todos los desafíos estudié Educación Social e hice varios cursos de especialización en Psicología, además de haber leído unos doscientos y pico libros de diferentes épocas, autores y corrientes, ¡y sigo... y sigo...!.
Pero el mayor desafío estaba por llegar..., ser madre.
¡Ahh entonces si que me entraron ganas de correr! Quería aprender a ser mejor persona porque era consciente de que cada minuto que pasaba era una oportunidad perdida para siempre y que cada cosa que yo hiciese o dijese sería imitada irremediablemente. Me sentí muy responsable de guiar "la manada".
Al principio educaba desde la experiencia vivida y de los esquemas mentales aprendidos..., pero no funcionó como yo pensaba. Pasados unos años fui consciente de mi error gracias a mi hijo mayor que me alertó con una frase y me dejó paralizada. Fue como una bofetada sin mano y la verdad es que puso mi mente a trabajar a destajo. Nunca podré agradecérselo lo suficiente....
Comencé a practicar con mis hijos la observación, la escucha activa, la calma, la paciencia, la humildad, el sentido común; aunque no sea el más común de los sentidos y sobre todo la consciencia con cada movimiento.
Descubrí que mis maestros eran ellos y yo me convertí en su mejor alumna. Me demostraron que yo al igual que ellos podía:
vivir el presente, quitar importancia a todo, no preocuparme del factor tiempo, expresar en cada momento mi estado de ánimo, ser sincera, sensible, espontánea, no tener prejuicios ni perjuicios, adaptarme con suma facilidad a los cambios, exteriorizar sentimientos y emociones, tener la capacidad de recuperación instantánea, no practicar el rencor, tener autoestima, cantar sin sentir lo que es el ridículo, ser constante hasta lograr el objetivo, no tener miedo, aprender a decir si y no y sobre todo a sonreír siempre.
Y yo pregunto ¿Qué forma de ver la vida es mas sana, la de los adultos o la de los niños? Creo que solo hay que mirar a nuestro alrededor.
Personalmente entendí que en mi relación con ellos debía hacer un intercambio dejando intacta su esencia y aportando cosas nuevas para su desarrollo en la vida familiar y social, pero siempre escuchando y confiando.
Mantener el equilibrio es complicado porque hay que trabajar día a día e improvisar sobre la marcha y tanta concentración te hace sentir fatigado y a veces perdido. Pero os diré que con la práctica esa sensación desaparece.
En el trabajo con mis hijos me centré en sus demandas: seguridad, límites, empatía, paciencia, generosidad, diálogo, tiempo con ellos, juegos, trabajo en equipo, guía y sobre todo amor muchísimo amor.
Cada día de mi vida sigo trabajando interiormente para desaprender automatismos y aprender todo lo que ellos me enseñan y sinceramente me siento cada día mejor. He dedicado un espacio en mi mente llamado "inolvidable" para traer al presente el espíritu de la niña que llevo dentro y así poder conectar mejor con ellos y con el resto del mundo. De esta forma me estoy convirtiendo en la persona que deseo ser, en la "Madre perfecta" palabras textuales de ellos y en la ganadora de esos besos y abrazos que cada día me regalan de forma espontánea. Esas manifestaciones hacia mi persona me dan la pista de por donde tengo que seguir trabajando. Sé que es un reto, el mayor de mi vida pero nada me merece la pena más que éste.
Gracias mis ángeles.
Nunca es tarde si...
Que tengáis un gran lunes familias.
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